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La Evolución de la agricultura y de la sociedad campesinas en Asturias

José Carlos Barrio De Pedro. Área de Experimentación y Demostración Ganadera. josebp@serida.org

El campesinado asturiano está inmerso en un prolongado proceso de mutación. Entender lo que significó en su momento y cuál ha sido el proceso que ha conducido a su transformación, puede ayudarnos a comprender la evolución contemporánea del campo y de la sociedad de Asturias y, por ende, proporcionarnos algunas de las claves de la situación actual del medio rural y de sus perspectivas de futuro.

p>En Asturias han coexistido, durante más tiempo que en otras regiones de Europa Occidental, campesinos con agricultores. De hecho todavía coexisten hasta cierto punto y en determinadas zonas, aunque sólo sea porque muchos de los agricultores de ahora provienen más o menos directamente de los campesinos de antes. Pero el "campesinado" asturiano actual es básicamente un último vestigio o incluso un recuerdo del pasado, cuyo declive se aceleró a partir del s. XIX con la industrialización y urbanización de la sociedad asturiana, y se confirmó definitivamente en los años ochenta del pasado siglo XX, coincidiendo con la entrada de España en la Unión Europea.

Pero, antes de nada, ¿qué diferencia al campesino del agricultor? y, una vez aclarado esto, ¿cómo se refleja en la evolución de la agricultura y de la sociedad de Asturias el fenómeno del declive del campesinado?

Definición de la agricultura y de las sociedades campesinas

Para responder a la primera pregunta, nos referiremos a la introducción del ya clásico libro de Henri Mendras, "Las Sociedades Campesinas" (Mendras, 1995). Según él, el campesinado de Europa Occidental habría estado históricamente vinculado con una "sociedad circundante "formada a partir del s. XI por la feudalidad y sus señoríos, y posteriormente por la burguesía y sus villas. Se trataba en ambos casos de sistemas superpuestos sobre la sociedad preexistente, que era enteramente agraria. Para el campesino, la tierra es a menudo un recurso raro o muy raro y el territorio cultivado tiene límites precisos, lo que no sucedía en las sociedades agrarias precampesinas.

Dicho campesinado habría iniciado su decadencia con el auge de una sociedad industrial y urbanizada, que ya no permite que la población agraria conserve su propia lógica de producción y de vida, ni su autarquía económica, demográfica, social y cultural. Entonces, el campesino se transforma en agricultor, productor agrícola, que es a la vez empresario y trabajador, mayormente propietario de sus medios de producción, aunque no emplee apenas mano de obra asalariada. El campesino se vuelve también consumidor, ya que en su contexto doméstico el autoconsumo se hace marginal respecto a la producción comercializada y, en consecuencia, participa cada vez más de la economía de mercado y de la cultura "de masas" .

El modelo general se recoge en la tabla 1.

FACTORES PRECAMPESINO CAMPESINO AGRICULTOR
Autonomía de la colectividad local Completa Relativa Nula
Auto-subsistencia Completa Doblada de cargas contributivas Nula
Especialización de tareas Nula Débil Fuerte
Atribución de tareas Parentesco, edad y sexo Grupo doméstico y colectividad local Tecnología y mercado
Conocimiento mutuo interno No
Rechazo de lo externo Ambivalente No
Mediación con el exterior No No

Tabla 1.Factores diferenciadores del precampesino, campesino y agricultor. (Fuente: Modificado de Mendras, 1995).


El análisis del declive y mutación del campesinado asturiano puede ayudarnos a comprender mejor la situación actual del medio rural y sus perspectivas de futuro.

En dicho modelo, lo campesino tiene las siguientes características:

1. La autonomía de la colectividad local campesina con respecto a la sociedad circundante es relativa, ya que ésta última la domina aunque tolera sus originalidades. La autarquía fundamentada en un régimen de auto-subsistencia es también relativa, ya que aunque por un lado no hay básicamente distinción entre producción y consumo, por otro existen cargas contributivas en términos de mano de obra, de producciones y/o de renta.

2. El grupo doméstico es la estructura básica de la organización socioeconómica de la colectividad local campesina, así como de la atribución de las tareas, cuya especialización es débil.

3. La colectividad local campesina mantiene relaciones fuertes de conocimiento mutuo interno así como relaciones débiles con las colectividades del entorno, ejerciéndose la mediación a través de los notables de la colectividad.

La autarquía campesina puede ilustrase en Asturias a través de la casería tradicional asturiana.

y de la explotación de recursos complementarios mediante la trashumancia

Las sociedades campesinas se edificaron sobre una forma u otra de agricultura y el hecho de pertenecer a una sociedad campesina es lo que identifica al campesino, nada más. Así pues, la desaparición paulatina de estas sociedades fue significando, poco a poco, la del campesinado.

Según Mendras, el campesinado ha desaparecido en las sociedades occidentales, pero sigue estando presente en el acervo colectivo, lo que contribuye a explicar el peso relativo de la agricultura en nuestros países, mayor que el que se deduciría de su contribución al empleo o al Producto Interior Bruto. Sin embargo, no hay que ser demasiado radical en la definición ni en la interpretación relativa a la evolución de lo campesino, ya que la observación sobre el terreno de las colectividades locales reales, raramente produce una imagen depurada de uno u otro de los modelos propuestos (precampesino, campesino y agricultor), por lo cual cabe señalar situaciones y elementos intermedios entre ellos.

Transformaciones pasadas y presentes del campo asturiano

En lo referente a Asturias, los diferentes elementos definitorios del modelo campesino coexisten todavía, aunque sean marginales, con los sistemas de producción agropecuaria1 de su medio rural, del mismo modo que prevalecen en determinadas referencias de las que se alimenta su sociedad circundante urbana, compuesta mayoritariamente por emigrantes rurales o descendientes de éstos. Dicha coexistencia se produce finalmente, si no en la realidad global y cotidiana actual, por lo menos en la memoria y en la imagen cultural colectivas y, en definitiva, en el folclore. De ahí el interés de, por lo menos, considerar estos aspectos a la hora de analizar y de comprender la diversidad y evolución actuales de la agricultura regional, cuyas raíces no tan lejanas están en la agricultura campesina.

Sin embargo, no encontramos dificultad en observar los cambios radicales definidos por Mendras, que otros autores como Lorenzi (2004), exponen también muy claramente para el caso asturiano. Dos de esos cambios son el descenso del autoconsumo2 y del autoaprovisionamiento, con la consiguiente dependencia externa en productos y servicios de consumo, así como en derivados del petróleo, máquinas, abonos, alimentos para el ganado, etc. En las caserías de autoconsumo familiar se practicaba a menudo un sistema de policultivo y poliganadería3 y los ingresos se complementaban con jornales procedentes del exterior de algún miembro de la familia. Parte de las producciones o de los ingresos se destinaban a pagar la renta de tierras, a la economía doméstica básica, al ahorro y, en último término, a la inversión o a la provisión de la suma de compensación para los hijos que no heredasen de la propiedad. Actualmente, se tiende a la especialización del sistema de producción y, consiguientemente, de sus tareas asociadas. Dichas tareas ya no se asignan tanto siguiendo un régimen de autarquía y de autoconsumo, como en función de factores tecnológicos y de mercado.

El campesinado habría iniciado su decadencia con el auge de una sociedad industrial y urbanizada que no permite que la población agraria conserve su propia lógica de producción y de vida, ni su autarquía económica, demográfica, social y cultural. En este proceso evolutivo es posible identificar situaciones intermedias.


Los cambios estructurales han permitido la especialización y la intensificación de la producción de leche: accesos, agua, electricidad, máquina de ordeño y tanque de refrigeración (por contraste con un establo tradicional sin reformar.


Los actuales sistemas de producción pueden ser restos del pasado o, al contrario, sistemas más o menos emergentes, y situarse en una posición de continuidad o bien de ruptura con respecto a modelos previos. Identificar las diversas situaciones puede ayudar a entender sus perspectivas de evolución .

Por otra parte, eran de central importancia las relaciones de reciprocidad entre vecinos para la realización de faenas estacionales (como la siembra o la cosecha), relaciones que ahora, o bien son bastante excepcionales y básicamente profesionales (por ejemplo para compartir maquinaria o para ensilar la hierba), o bien se suplen con intercesión de las cooperativas. En consecuencia, se ha producido una separación entre el ámbito de la producción económica y las manifestaciones culturales (festivas, lúdicas y de socialización) que ésta producción traía aparejadas, y que ahora se ven como animación o folclore.

Dichas transformaciones y otras que seguían un mismo sentido de evolución mercantilista, como el incremento de la tierra y del capital propios de las explotaciones4, se han correspondido históricamente con el desarrollo de la sociedad industrial impulsado en el centro de Asturias a partir de mediados del s. XIX, con el desarrollo de la sociedad terciaria "de consumo" y, correlativamente, con el espectacular crecimiento urbano de los años 1960 en adelante. Este último, al mismo tiempo que aceleró la despoblación del campo y la disminución del número de unidades de producción agrícola5, impulsó un incremento de la especialización y de la intensificación productiva (ganadería de leche centrada en la vaca frisona6), transformadora y comercializadora (industria e intermediarios de comercialización).

Posibilidades de mantenimiento de algunos elementos del pasado

Como contraejemplo de este proceso de profesionalización de la agricultura, podemos citar determinados sistemas pluriactivos contemporáneos, en los que las tendencias de autoconsumo y de autoaprovisionamiento son mayores que en los sistemas profesionales, aunque raramente supongan un elevado porcentaje de la renta familiar total7. Dichos sistemas derivaron en parte, en la zona central de Asturias, del modelo de desarrollo y de concentración industrial, que permitió en la segunda mitad del s. XX la supervivencia, e incluso la consolidación, de sistemas de producción familiares escasamente modernizados, complementarios del trabajo industrial o minero a jornada completa.

En la actualidad, los sistemas de producción que podemos observar (Barrio, 2007) son herederos de esas variadas situaciones que, planteadas en términos históricos, coexisten ahora en los diversos territorios y se relacionan con las diferentes generaciones de edades de los titulares y/o jefes de las explotaciones familiares. El observador puede intentar interpretar, entre los diferentes sistemas de producción identificables, cuáles entre los sistemas de especialización o de diversificación, en regresión o más raramente en crecimiento, son restos del campesinado o del agricultor del pasado, modelos actuales o incluso emergentes, y también modelos de ruptura o al contrario de reconsideración de las enseñanzas del pasado.

Porque, si bien el campesinado ha venido desapareciendo y sólo nos quedan determinados elementos marginales, la memoria o el folklore, los agricultores del futuro pueden considerar muchas de sus enseñanzas para desarrollar y poner en práctica sus propios sistemas de producción de manera que éstos permanezcan vinculados con el territorio y sean social, económica y ambientalmente sostenibles.

Dos imágenes representativas de la diversidad actual: la hortofruticultura tradicional y la horticultura intensiva en invernadero.


Las raíces (no tan lejanas) de la agricultura y del modelo cultural regionales están en su agricultura y su sociedad campesinas. Algunos de los cambios observables en la evolución de campesino a agricultor son el descenso del autoconsumo y del autoaprovisionamiento, el incremento de la tierra y del capital propios, el auge del profesionalismo, el aumento de la especialización e intensificación productiva, transformadora y comercializadora.

Notas

1 . El sistema de producción viene caracterizado, dentro de una explotación agrícola, por el perfil de las producciones, los factores y medios de producción, las cargas y la mano de obra que intervienen en el proceso de producción.

2 . Por poner un ejemplo, si bien en 1970 el consumo directo de leche de vacuno era todavía superior al 50 % y se destinaba a industria un 29 % de la producción, en el año 2000 con un 50 % más de producción regional, dichos porcentajes eran respectivamente del 0,4 y del 94 %.

3 . En la cuadra podía haber una o dos vacas autóctonas, que se utilizaban para trabajar, dar terneros y, en menor medida, producir leche.

4 . A partir de los años veinte del pasado siglo, una serie de disposiciones legales como la congelación de los arrendamientos rústicos, entre otras, hizo poco rentable la tierra para los pocos (en términos relativos) propietarios absentistas y abrió la posibilidad de compra para los campesinos. Dicho proceso de capitalización e inversión fue iniciado con capitales procedentes de la emigración, interrumpido por la guerra civil y retomado en los años 1960 con recursos procedentes de ingresos no agrarios, como los de la minería.

5 . La creación de un sistema público de pensiones y de seguro de vejez para el sector agrario influyó decisivamente en la transformación del sistema de sucesión; ya que a partir de entonces, el cabeza de familia no necesitaba asegurar la continuidad de la explotación para cubrir su vejez. A partir de 1985, este proceso se estimuló con la imposición de las cuotas lácteas y, desde 1990, con el acceso de los mayores al abandono o jubilación anticipada.

6 . En el caso de la ganadería de leche, las caserías asturianas asumieron el modo de producción mercantilista con una extraordinaria rapidez a partir de los años sesenta, bajo el impulso estratégico de: 1) las industrias lácteas que guardaban el control sobre los precios (el cual pasó, a partir de los años noventa, a las grandes superficies) sin asumir los riesgos cotidianos ni los aspectos sociales de la producción familiar, y 2) las políticas estatales y europeas de desarrollo (cuotas lácteas, políticas de modernización, de saneamiento y de abandono, etc.).

7 . Las explotaciones agrícolas familiares pueden ser muy pluriactivas. En los Censos y Encuestas comunitarios, una explotación agrícola viene definida como una unidad técnico-económica de carácter agrícola (conjunto de tierras y/o ganado) bajo una gestión única (responsabilidad de un titular, o de varios por razones fiscales o de otro tipo), que utiliza la misma mano de obra y medios de producción, y que está situada en un emplazamiento geográfico determinado. Sus actividades pueden ser la producción agrícola (vegetal o animal) destinada a la venta, así como el tránsito, la transferencia, la identificación, el embalaje, el almacenamiento para venta al por mayor, así como la primera transformación de dicha producción exclusivamente realizada en la explotación. Además, cabe citar otros elementos de pluriactividad internos a la explotación como son: las actividades agro-turísticas, agro-artesanales, forestales y medioambientales (en general subvencionadas). Finalmente, tanto el jefe de explotación como su cónyuge o los demás miembros de la familia o más generalmente de la explotación, son susceptibles de contribuir a la misma mediante el ejercicio de una pluriactividad externa a la explotación; es decir, de una actividad o empleo que se realiza en cualquiera de los sectores de la economía y que de una manera u otra redunda en la economía familiar y/o en la economía de la explotación.

Bibliografía citada

  • Barrio J, 2007. Diversidad y evolución reciente de la agricultura asturiana: tipos de explotaciones y dimensión económica. Tecnología Agroalimentaria, bol. inf. del SERIDA, 2 Época, 4. 5-15.
  • Lorenzi S E, 2004. La producción láctea y la transformación del campo asturiano. En: J. Rodríguez Muñoz (Ed.): Los asturianos, raíces culturales y sociales de una identidad. Ed. La Nueva España, Prensa Asturiana. 215-232.
  • Mendras H., 1995. Les sociétés paysannes. Ed. Gallimard, coll. Folio/Histoire. 368 p . n

El análisis del declive y mutación del campesinado asturiano puede ayudarnos a comprender mejor la situación actual del medio rural y sus perspectivas de futuro.

El campesinado habría iniciado su decadencia con el auge de una sociedad industrial y urbanizada que no permite que la población agraria conserve su propia lógica de producción y de vida, ni su autarquía económica, demográfica, social y cultural. En este proceso evolutivo es posible identificar situaciones intermedias.

Los cambios estructurales han permitido la especialización y la intensificación de la producción de leche: accesos, agua, electricidad, máquina de ordeño y tanque de refrigeración (por contraste con un establo tradicional sin reformar).

La autarquía campesina puede ilustrase en Asturias a través de la casería tradicional asturiana (derecha), y de la explotación de recursos complementarios mediante la trashumancia (izquierda).

Los actuales sistemas de producción pueden ser restos del pasado o, al contrario, sistemas más o menos emergentes, y situarse en una posición de continuidad o bien de ruptura con respecto a modelos previos. Identificar las diversas situaciones puede ayudar a entender sus perspectivas de evolución.

Dos imágenes representativas de la diversidad actual: la hortofruticultura tradicional y la horticultura intensiva en invernadero.

Las raíces (no tan lejanas) de la agricultura y del modelo cultural regionales están en su agricultura y su sociedad campesinas. Algunos de los cambios observables en la evolución de campesino a agricultor son el descenso del autoconsumo y del autoaprovisionamiento, el incremento de la tierra y del capital propios, el auge del profesionalismo, el aumento de la especialización e intensificación productiva, transformadora y comercializadora.

Ficha Bibliográfica
TítuloLa Evolución de la agricultura y de la sociedad campesinas en Asturias
Autor/esJosé Carlos Barrio De Pedro. Área de Experimentación y Demostración Ganadera. josebp@serida.org
Año Publicación2008
Área

Experimentación y Demostración Ganadera.

Revista/SerieTecnología Agroalimentaria
ReferenciaNº 5. pp. 5-9
Formato
Depósito LegalAS-2617/1995
ISSN1135-6030
ISBN
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